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Presidente AMLO: La parte más difícil de la epidemia COVID-19, está por llegar. Altos funcionarios no tendrán aguinaldo y se bajarán el sueldo

*Versión estenográfica del mensaje del Presidente AMLO.

CDMX, 05 de abril del 2020.- El Presidente de la República aseguró que, al día de hoy, el gobierno cuenta con 6 mil 425 camas de terapia intensiva, con sus respectivos ventiladores y con el personal de enfermería y médicos especializados.

Andrés Manuel López Obrador indicó que las Fuerzas Armadas recibieron 5 mil millones de pesos y ya se está trabajando, “de manera pronta”, para adquirir mil 399 camas más, así como equipos y personal especializado para atender, en terapia intensiva, a enfermos de COVID-19.

Los políticos no somos todólogos, sabelotodo. Nos ayuda mucho, sin duda, la solidaridad de nuestro pueblo y la fraternidad en las familias, que, como he señalado en muchas ocasiones, la familia mexicana es la principal institución de seguridad social en el país”, afirmó el mandatario estatal.

De acuerdo con lo señalado por los especialistas que toman parte de las decisiones de política pública en la materia, en México “La parte más difícil de la epidemia (de COVID-19) está por llegar”, aseguró López Obrador.

Para hacer frente a los efectos que provoca el COVID-19 en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se reducirán los sueldos de los altos funcionarios públicos, desde subdirectores hasta el presidente de la República, además de que se eliminarán los aguinaldo en esos niveles, a fin de que el gobierno tenga más recursos para enfrentar la crisis transitoria por la pandemia.

De igual forma, el mandatario federal expuso que se reducirán los gastos en publicidad, de operación, viáticos del gobierno federal, sin embargo, rechazó que vaya a haber despidos de trabajadores al servicio del Estado.

Aclaro que no habrá despido de trabajadores al servicio del Estado en ningún nivel pero eso sí, se demandará más eficiencia, más entrega, más espíritu de servicio, mayor austeridad y honestidad total, afirmó López Obrador.

Además, dio la instrucción de que las dependencias federales ahorren más en las compras a proveedores y los costos de las obras públicas y los contratos otorgados a las empresas constructoras.

También, anunció el Ejecutivo federal, se intensificará, a través del Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado, la enajenación de bienes que hayan sido adquiridos por la delincuencia organizada, y que serán liquidados por medio de subastas o rifas.

Dijo que como parte del plan para reactivar la economía, se echará mano del Fondo de Estabilización y recursos que el gobierno mantiene guardados, para lograr que el proceso de transformación en México continúe “a pesar de las adversidades.

López Obrador admitió que no ha avanzado, como es lo deseado por su gobierno, la reducción en las cifras de incidencia delictiva.

Agregó que, en los últimos doce meses, solo se ha logrado reducir 0.3 por ciento la cifra de homicidios; el secuestro en 25.8 por ciento, el robo de vehículo en 11.1 por ciento y el robo, en general, en todas sus modalidades, 6.6 por ciento. 

Reitera que la estrategia de paz de su gobierno radica en atender las causas que originan la violencia, como la desintegración familiar, la pérdida de valores tanto culturales, morales y espirituales.

Con información de Notimex y López-DórigaDIGITAL

Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su informe al pueblo de México

Amigas, amigos:

Rindo este informe trimestral en medio de la incertidumbre por los estragos del coronavirus a la salud, a la economía y al bienestar de nuestro pueblo.

Antes que nada, expreso mi reconocimiento y solidaridad a todos los mexicanos que, con mucho sacrificio, se han sumado a las medidas de prevención recomendadas por la Secretaría de Salud. En particular, expreso mis condolencias a las familias de quienes han enfermado o han perdido sus seres queridos en esta contingencia.

Es por ello oportuno e indispensable expresarles, con absoluto apego a la verdad, lo que hemos venido haciendo y seguiremos llevando a cabo para enfrentar esta crisis transitoria y restablecer lo más pronto posible, la normalidad social, productiva y política de la vida pública del país.

Les anticipo que a pesar de los pesares saldremos adelante, porque son más nuestras fortalezas que las debilidades o flaquezas. No olvidemos que la cultura de nuestro pueblo, que no es tan intangible como suele pensarse, siempre nos ha salvado y nos ha permitido reponernos de terremotos, huracanes, inundaciones, epidemias, tiranías, malos gobiernos y de la corrupción que ha sido la más trágica y funesta de las pestes y calamidades de México.

El programa emergente para el bienestar y el empleo que expondré a ustedes, se inscribe, básicamente, en los postulados del Plan Nacional de Desarrollo que hemos venido aplicando desde el inicio del gobierno.

Mantenemos inalterables y profundizaremos las acciones destinadas a la población más pobre y vulnerable del país. Por eso decidimos adelantar cuatro meses el pago de la pensión para 8 millones de adultos mayores, a través de bancos y la entrega personal de 42 mil millones de pesos.

Lo mismo hicimos con las pensiones para niñas y niños pobres con discapacidad; estamos entregando 10 millones 500 mil becas a estudiantes de todos los niveles escolares y en las universidades Benito Juárez donde estudian 15 mil 151 alumnos y laboran 870 docentes. Por otra parte, hemos entregado a pequeños negocios familiares 356 mil créditos del programa Tandas para el bienestar y, este año, se agregarán 450 mil más con una inversión total de 3 mil 400 millones de pesos.

Actualmente, 230 mil sembradores cuentan con empleo permanente y están ocupados en cultivar sus parcelas; 740 mil jóvenes trabajan como aprendices y reciben un salario mínimo. Desde el inicio del gobierno hemos entregado apoyos para 47 mil 500 pescadores por 342 millones de pesos; se estableció el precio de garantía para maíz, arroz, trigo, frijol y leche en beneficio de 107 mil productores; el programa de producción para el bienestar –antes Procampo– se extendió a comunidades indígenas y a productores de caña y café, con una inversión de 11 mil millones de pesos; reciben este apoyo dos millones 145 mil comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios. Este año, los productores pobres de Puebla, Tlaxcala, Morelos y el Estado de México se sumarán a los de Guerrero como beneficiarios de fertilizantes gratuitos.

Hasta el día de hoy, el presupuesto para el mantenimiento de 23 mil escuelas, entregado de manera directa a las sociedades de padres y madres de familia, asciende a 4 mil millones de pesos; continuamos construyendo caminos de concreto con la participación de las comunidades de Oaxaca, llevamos 25 terminados y se está trabajando en 84 más.

Avanzamos en la construcción de caminos rurales y en el mantenimiento, construcción y modernización de carreteras en las 32 entidades federativas del país, con una inversión global de 28 mil millones de pesos.  Se continúa la construcción del Tren Toluca-Ciudad de México y ya se terminó la línea 3 de Zapopan a Guadalajara. No se ha detenido el programa de construcción de presas y canales de riego; sigue operando el programa de reconstrucción en pueblos afectados por los sismos de 2017 y hemos mejorado los espacios urbanos en 324 colonias de 14 municipios del país. El Infonavit ha otorgado 619 mil créditos, ha restructurado 186 mil y ha quitado deudas a 53 mil trabajadores que habían pagado el 90 por ciento de sus créditos a los cuales ya se les están entregando sus escrituras.

El programa de rehabilitación o construcción de vivienda ha beneficiado a 17 mil 800 familias de zonas marginadas. El programa Internet para Todos ya conectó a 22 mil comunidades y este año quedarán comunicadas un total de 75 mil localidades. En 2022 cumpliremos la meta de cubrir todo el territorio nacional. De igual forma, ya iniciamos la construcción de 2 mil 700 sucursales del Banco de Bienestar, para acercar este servicio a la gente, entregar tarjetas y dejar de manejar dinero en efectivo para los programas sociales.

Aunque poco, no como quisiéramos, hemos avanzado en la disminución de la incidencia delictiva; en el trimestre de enero a marzo de este año han disminuido los homicidios en 0.3 por ciento, el secuestro en 25.8 por ciento, el robo de vehículo 11.1 por ciento y el robo general en todas sus modalidades 6.6 por ciento, en comparación con el mismo periodo del año pasado. La estrategia para garantizar la paz se sustenta en atender las causas que originan la violencia, en no permitir la corrupción ni la impunidad, en el trabajo perseverante y en el profesionalismo de la Armada, el Ejército, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana. Hemos erradicado la tortura. Se sigue apoyando a las víctimas de la violencia y el Estado mexicano no está asociado a la delincuencia y ha dejado de ser el principal violador de los derechos humanos.

Continúa la promoción a la lectura y se están ejerciendo mil millones de pesos para convertir el Bosque de Chapultepec, incluida la antigua residencia oficial de Los Pinos en el espacio artístico y cultural más importante del mundo.

En materia de salud explico que, desde antes de la aparición del coronavirus, ya habíamos recorrido 80 hospitales del IMSS Bienestar en zonas marginadas de 19 estados de la república y habíamos tomado la decisión de superar el estado ruinoso en el que nos dejaron el sistema de salud pública. En este tiempo hemos terminado de construir 72 centros de salud y hospitales que estaban inconclusos. Se creó el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) para garantizar la atención médica y medicamentos gratuitos a la población sin seguridad social.

Estamos trabajando para que no falten medicinas ni personal de salud; seguimos mejorando instalaciones hospitalarias y dando prioridad a la conclusión de obras abandonadas; hemos hecho el compromiso de otorgar en este sexenio la base laboral a más de 80 mil trabajadores de la salud que laboran desde hace tiempo como eventuales. Todo ello respaldado con la aprobación presupuestal de 40 mil millones de pesos adicionales para el sector salud.

De modo que cuando nos llegó el coronavirus ya estábamos trabajando en mejorar el sistema de salud pública. Al día de hoy contamos con 6 mil 425 camas de terapia intensiva con sus respectivos ventiladores y con el personal de enfermería y médicos especializados; de todos modos, instruí al almirante secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán y al general Luis Crescencio Sandoval González, secretario de la Defensa Nacional, para contar con el apoyo de estas instituciones, caracterizadas por su profesionalismo y disciplina, en la implementación de los planes Marina y DN-III. Debo informar que ambas instituciones recibieron 5 mil millones de pesos y pronto se tendrán como respaldo mil 399 camas, equipos y personal médico especializado para atender en terapia intensiva a enfermos de COVID-19.

Sobre las acciones de salud que hemos tomado para enfrentar la epidemia, destaco las siguientes:

  • Hace 3 meses, antes que otros gobiernos, empezamos a informar a la población y a emitir recomendaciones preventivas con el propósito de evitar saturación de hospitales y mayores pérdidas de vidas humanas.
  • Desde el primer momento tomamos la decisión de dejar la conducción de toda la estrategia sanitaria a los médicos especialistas y científicos que, dicho sea de paso, son eminencias con vocación social. Reitero, los políticos no somos todólogos.
  • Nos ayuda mucho la solidaridad de nuestro pueblo y la fraternidad que caracteriza a nuestras familias, que como lo he señalado en diversas ocasiones, es la principal institución de seguridad social del país.

Les comparto un dato de que México es, después de la India, el país con menos infectados por coronavirus y el tercer país con menos defunciones, por número de habitantes.

Vamos bien, pero no nos confiemos. Sigamos cuidándonos en casa. Desgraciadamente, todavía falta tiempo y según los especialistas, la parte más difícil de la epidemia está por llegar. Pero tengo la certeza de que saldremos adelante, como sucede cuando la entrega, la honestidad y el profesionalismo de los servidores públicos se articula con la generosidad y solidaridad del pueblo.

Les informo, también, que ya iniciamos con acciones para reactivar rápidamente la economía. Decidimos no aumentar los precios de los combustibles, como se hacía en periodos de crisis, ahora Pemex vende la gasolina en 30 por ciento menos que antes de la pandemia.

Este año invertiremos 25 mil millones de pesos adicionales para la introducción de agua potable, drenaje, pavimento y la construcción y mejoramiento de 50 mil viviendas en zonas marginadas de 50 municipios del país, lo cual nos permitirá crear 228 mil empleos directos, además de los beneficios a los habitantes.

El programa Sembrando Vida, que como ya dijimos, da empleo permanente a 230 mil sembradores, se ampliará para que 200 mil campesinos más tengan trabajo de inmediato. De igual forma, a partir de mayo, recibirán apoyos directos 190 mil pescadores.

Este año también se entregarán apoyos adicionales a las sociedades de padres y madres de familia para el mantenimiento de 31 mil planteles escolares. Se tienen los recursos para contratar de manera adicional a 45 mil médicos y enfermeras, así como a 31 mil militares, marinos e integrantes de la Guardia Nacional.

Se dispondrá de un fondo de 35 mil millones de pesos del ISSSTE para entregar créditos personales que van de 20 mil a 56 mil pesos a 671 mil trabajadores al servicio del Estado. El Fovissste y el Infonavit, destinarán 175 mil millones de pesos para otorgar créditos de vivienda, durante estos nueve meses del año, en beneficio de 442 mil 500 trabajadores y mismos que generarán 970 mil empleos.

Continuará el programa de estímulos fiscales y bajos precios de gasolinas y otros energéticos en la zona fronteriza del norte del país. No aumentarán los impuestos ni se crearán nuevos.

Se cumplirá cabalmente el compromiso de devolver el IVA con prontitud a los contribuyentes. El tiempo fiscal dedicado a publicidad del gobierno se entregará a los medios de comunicación, porque en esta nueva etapa de la historia, el gobierno informa a diario y no necesita hacer propaganda, confía en la inteligencia y la sensatez del pueblo.

Aprovecho también para decir que aún con la depreciación del peso, estimada en 23 por ciento en lo que va de nuestro gobierno, estamos haciendo todo lo posible para mantener el compromiso de no aumentar la deuda pública.

Sigue en marcha la construcción del aeropuerto de Santa Lucía; la rehabilitación de las refinerías y la construcción de la planta de Dos Bocas, Paraíso, Tabasco; ahora que se cayó el precio del petróleo, se aumentará la producción de gasolinas en el país; destinaremos a ese propósito 400 mil barriles diarios adicionales para no malbaratar todo el petróleo de exportación y bajar la compra de combustibles en el extranjero; Pemex dispondrá de un recurso extra de 65 mil millones de pesos, porque se le reducirá la carga fiscal; la Comisión Federal de Electricidad cuenta con financiamiento suficiente para construir las plantas termoeléctricas en la Península de Yucatán, de Baja California Sur y en otras regiones. Está asegurado, en todo el país, el abasto de energía eléctrica.

Ya iniciamos la modernización y ampliación del Ferrocarril del Istmo y de los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos. Ahí se generarán, este año, 7 mil 300 empleos. El 30 de abril se firmará el contrato de construcción del primer tramo del Tren Maya y en mayo acordaremos la construcción de cuatro tramos más. Solo dejaremos pendientes para el 2022, 485 kilómetros que construiremos con la participación de los ingenieros militares, una vez que terminen la obra del Aeropuerto General Felipe Ángeles de Santa Lucía.

Este año, en los cinco tramos de mil 43 kilómetros que estarán en construcción, vamos a generar 80 mil empleos y una derrama económica de 35 mil millones de pesos en el sureste del país.

En suma, los programas sociales y de desarrollo promovidos por el gobierno, este año llegarán a 22 millones de beneficiarios. De igual forma, se otorgarán 2 millones 100 mil créditos personales, de vivienda y para pequeñas empresas familiares del sector formal e informal de la economía. Asimismo, y esto es muy importante, vamos a crear en nueve meses, 2 millones de nuevos empleos.  En estos hechos y acciones baso mi optimismo. Además, puedo demostrar que, a la mitad de los hogares del país ya está llegando al menos un programa de bienestar y que 95 por ciento de las familias pobres de México están recibiendo, cuando menos, un apoyo o beneficio. El primero de diciembre de este año podré decir que todos los pobres de México ya cuentan con protección y amparo del gobierno que represento.

Es importante dar a conocer que se aprobó la reforma al Artículo 4º constitucional para otorgar, por mandato legal, pensiones a todos los adultos mayores del país, a niñas y niños pobres con discapacidad, becas a estudiantes de familias de escasos recursos económicos y garantizar a todos los mexicanos el derecho a la salud, con atención médica y medicamentos gratuitos.

Ésta es, sin duda, la reforma social más importante de los últimos tiempos. En términos generales, subrayo que se apoya a los más necesitas, a los pobres y a la población más vulnerable ante la epidemia del coronavirus; también informo que se reiniciará pronto la recuperación económica a partir de aumentar la inversión pública destinada a la creación de empleos y a otorgar créditos a pequeñas empresas familiares y a quienes se buscan la vida, como pueden, día con día. No los vamos a dejar en el desamparo.

Para financiar este plan sin aumentar impuestos ni decretar gasolinazos se recurrirá a utilizar los ahorros del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y los recursos que se mantenían guardados en fideicomisos. También nos apoyaremos en la banca de desarrollo, pero, sobre todo, se seguirá con la misma política de liberar recursos porque continuará, incluso con mayor rigor, el Plan de Austeridad Republicana.

A diferencia de otras épocas, cuando se le pedía al pueblo fajarse el cinturón, ahora es el gobierno el que se lo está apretando el cinturón, terminando de borrar la corrupción, acabando con lujos y ostentaciones para reducir el costo del gobierno a la sociedad y seguir regenerando la vida pública.

En esta crisis transitoria a cada quien le toca hacer su parte. De manera específica informo que se bajarán los sueldos de altos funcionarios públicos y se eliminarán los aguinaldos desde el cargo de subdirectores hasta el del Presidente de la República. Se reducirán el gasto en publicidad del gobierno, la partida de viáticos, los gastos de operación y se ahorrará más en compras a proveedores y en los costos de las obras públicas que se contratan con empresas constructoras o de servicios.

También dispondremos de recursos porque se intensificará la enajenación de bienes mal habidos de la delincuencia común y a la delincuencia de cuello blanco; bienes que serán liquidados mediante subastas o rifas organizadas por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Aclaro que no habrá despido de trabajadores al servicio del Estado en ningún nivel, pero se demandará más eficiencia, más entrega, más espíritu de servicio, mayor austeridad y honestidad total.

Puedo decir que contamos con el apoyo y la colaboración del sector privado nacional. La semana próxima daremos a conocer un programa de inversión pública, privada y social para el sector energético por un monto aproximado de 339 mil millones de pesos. Reconozco a los banqueros de México que decidieron dar una prórroga de seis meses en el pago de créditos e intereses a sus clientes de las pequeñas empresas y el crédito a las familias.

Por último, agradezco a todos los empresarios que han acatado voluntariamente las indicaciones por la emergencia sanitaria, de parar sus actividades económicas y comerciales no esenciales, manteniendo el empleo, los sueldos y las prestaciones a sus trabajadores.

Amigas y amigos:

A pesar de las adversidades, no se detendrá la transformación de México. Reitero, son más nuestras fortalezas que las debilidades y son mucho más los ciudadanos que buscan el cambio verdadero que quienes apuestan al retroceso. Esta crisis es pasajera, transitoria. Pronto regresará la normalidad, venceremos al coronavirus, reactivaremos la economía y México seguirá de pie, mostrando al mundo su gloria y su grandeza.

Entiendo que los conservadores y quienes han medrado con el llamado modelo económico neoliberal de privatización de ganancias y de socialización de pérdidas, no compartan nuestra visión de desarrollo con justicia y democracia. Pero a nadie engañamos y hay constancia de ello: lo que estamos haciendo es lo que hemos propuesto en forma pública y abierta desde hace años en la lucha diaria y en campañas políticas. Es, también, por lo que votaron millones de mexicanos.

Hay una lección que hemos aprendido bien y que no olvidamos: desde el Porfiriato quedó demostrado que un modelo económico que solo beneficia a minorías, no produce bienestar general sino, al contrario, engendra miseria pública y violencia.

Por eso, el plan de recuperación económica no se ajusta al modelo neoliberal o neoporfirista. Ya rompimos el molde que se usaba para aplicar las llamadas medidas contracíclicas que solo profundizaban más la desigualdad y propiciaban la corrupción en beneficio de unos cuantos. La fórmula que estamos aplicando para remontar la crisis transitoria, repito, es la suma de tres elementos básicos: mayor inversión pública para el desarrollo económico y social; empleo pleno, y honestidad y austeridad republicana.

Nada nos hará regresar al pasado. Recuerdo lo que afirmaba el presidente Franklin Delano Roosevelt en una circunstancia parecida durante la Gran Depresión, originada a partir 1929. Este titán de las libertades llegó a decir: “El interés propio, egoísta, suponía una mala moral; ahora sabemos que también era una mala economía”.

En nuestro país, como sabemos, frente a las crisis recurrentes, los gobernantes decían que “ni modo” y que “no había de otra”; para ellos, lo mejor era lo que llamaban “realismo económico”: contratar más créditos, rescatar a grandes empresas y bancos, convertir deudas privadas de unos pocos en deuda pública; establecer privilegios fiscales, aumentar precios de combustibles y de los servicios públicos, disminuir salarios, despedir a trabajadores, eliminar o reducir la seguridad social. Ahora ya no es la misma receta; ahora, primero es el bienestar del pueblo y después lo mismo, el bienestar del pueblo, y nunca jamás los privilegios, la corrupción, el saqueo y la impunidad. Somos optimistas.

Me viene a la memoria la imagen de cuando a Simón Bolívar, enfermo en una hamaca, casi derrotado y en medio de la desolación, alguien le preguntó: “¿y ahora que va usted a hacer, General?”; y el libertador respondió con loca pasión: triunfar. Ánimo, pues, que como decía el presidente Juárez, “aquel que no espera vencer, ya está vencido”. No son tiempos para la depresión, sino para la entereza. La esperanza, no lo olvidemos, es una fuerza muy poderosa, es como el bien que, aunque no existiera, habría que inventarlo. Y no duden, triunfaremos.

Estoy seguro de que pronto, muy pronto, voy a convocar al pueblo de México a darnos de abrazos en las plazas públicas, porque vamos a salir de nuevo a las calles, sin miedos ni temores, para seguir siendo lo que es nuestro pueblo de México, digno y feliz, para seguir siendo libres, prósperos, fraternos, humanos.

¡Que viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

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