*COLOSIO: LA MEMORIA QUE EXHIBE AL PRI OFICIALISTA.
*CÁRDENAS ARRIESGA SU LEGADO.
*FABIOLA ALANÍS BUSCA REFLECTORES CON INICIATIVA TRILLADA.
*DELINCUENTES DISFRAZADOS DE ESTUDIANTES.
*MISCELÁNEA POLÍTICA.
Columna Política «Bajo la Lupa», Por Armando Saavedra (25-III-2026).- El 32 aniversario del asesinato de LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA volvió a poner en evidencia la fractura del priismo michoacano. Dos actos, dos lecturas, dos maneras de recordar al candidato que en 1994 habló de un México con hambre y sed de justicia.

Por un lado, el oficialismo encabezado por GUILLERMO VALENCIA REYES alias “Memo Cahuamas”, organizó un acto deslucido, con apenas unas decenas de asistentes, flores y discursos de trámite. Ni siquiera el propio dirigente estatal estuvo presente. La ceremonia, más cercana a un requisito administrativo que a un homenaje, confirmó la intrascendencia de una dirigencia que no logra convocar ni entusiasmar.
En contraste, la disidencia priista reunió a cientos de militantes y simpatizantes en el Centro Histórico de Morelia. Con sus propios recursos y mejor organización, este grupo inconforme con el sectarismo de los Valencia volvió a dar una lección de músculo político. No es la primera vez: ya en el aniversario 97 del PRI habían celebrado por su cuenta, con la presencia del exgobernador VÍCTOR MANUEL TINOCO RUBÍ. Ahora, en la conmemoración de Colosio, el orador oficial fue MARCO ANTONIO AGUILAR CORTÉS, exrector de la UMSNH, ex presidente del Poder Judicial y ex alcalde de Morelia.
Su discurso no se limitó a recordar: cuestionó la perpetuidad de los liderazgos, denunció la concentración del poder y advirtió sobre el riesgo de que el Estado mexicano sea sustituido por el “cártel mexicano”. Sus palabras resonaron porque conectaron con la memoria de Colosio y con la inconformidad de una militancia que se siente desplazada.
Pero AGUILAR fue más allá: colocó en el centro del debate político la figura de LUIS DONALDO COLOSIO RIOJAS, actual senador de Movimiento Ciudadano. Lo perfiló como “heredero natural” de aquel proyecto truncado en 1994, no sólo por ser hijo del excandidato asesinado, sino por haber construido una trayectoria propia desde abajo: regidor, alcalde, diputado, senador.
“Cada vez que lo escucho y lo veo, siento que algo le debo, y creo que el pueblo de México lo ve y siente que algo le debemos”, expresó.
La diferencia entre ambos actos es reveladora. Mientras el oficialismo se refugia en la retórica vacía y en la disciplina de partido, la disidencia se atreve a incomodar, a señalar las heridas abiertas y a reclamar un PRI distinto. El primero fue un acto de trámite; el segundo, un acto de conciencia.
La conmemoración oficialista, reducida a flores y aplausos, confirma la pérdida de vitalidad de un priismo que se aferra a los cargos y a las formas. La disidencia, en cambio, mostró músculo y discurso, con figuras como WILFRIDO LÁZARO, JAIME RODRÍGUEZ LÓPEZ, MARIO MAGAÑA, JESÚS HERNÁNDEZ PEÑA y JUAN RÍOS presentes en la plaza. No fue un acto marginal: fue un recordatorio de que el PRI no se agota en LOS VALENCIA ni en las oficinas de la dirigencia.
Treinta y dos años después, las causas de la muerte de COLOSIO siguen siendo oscuras. Pero lo que sí queda claro es que su memoria se disputa. El oficialismo la reduce a ceremonia; la disidencia la convierte en bandera. Y en esa disputa, lo que se revela es la intrascendencia de un liderazgo que no logra convocar ni entusiasmar, frente a una militancia que, aun desde la crítica, mantiene viva la llama de COLOSIO y apunta hacia una continuidad generacional en la figura de su hijo.
CÁRDENAS ARRIESGA SU LEGADO
CUAUHTÉMOC CÁRDENAS ha sido, por décadas, una figura que encarna la integridad política en México. Su trayectoria, marcada por la ruptura histórica con el PRI y por la defensa de causas progresistas, lo colocó en un lugar de respeto casi intocable. Sin embargo, aceptar un cargo honorífico en el consejo consultivo de Pemex bajo el gobierno de CLAUDIA SHEINBAUM abre un flanco innecesario en su legado.
A sus 91 años, el ingeniero ya había transitado la historia con absolución: ni sus críticos más severos podían poner en duda la coherencia de su vida pública. Ahora, al involucrarse en una empresa señalada por corrupción y crisis estructural, se expone a que su nombre quede asociado a decisiones y omisiones que no le corresponden, pero que inevitablemente lo salpicarán.
No importa que no firme nada: si desde dentro observa irregularidades y no las denuncia, su prestigio se verá erosionado. CÁRDENAS no necesitaba este riesgo; su papel como referente moral estaba asegurado sin comprometerse en una arena donde los símbolos pesan más que las soluciones. El gesto de SHEINBAUM es hábil, pero para CÁRDENAS puede convertirse en un error histórico: poner en juego, al final de su vida, la absolución que ya había conquistado.
FABIOLA ALANÍS BUSCA REFLECTORES CON INICIATIVA TRILLADA.
La diputada FABIOLA ALANÍS SÁMANO presentó en el Congreso de Michoacán una iniciativa de reforma constitucional para sancionar la violencia política en razón de género. A primera vista, parecería un esfuerzo legítimo por fortalecer la protección de las mujeres en la vida pública, pero al revisar el contenido se advierte que no aporta nada nuevo respecto a lo ya legislado en México.
En los últimos años se han aprobado reformas contra la violencia física, psicológica, simbólica, económica, digital, institucional y sexual, además de disposiciones específicas en materia electoral para sancionar la violencia política de género. La propuesta de Alanís, más que innovar, repite lo que ya existe en el marco normativo, lo que sugiere que su verdadero objetivo es posicionarse mediáticamente en un tema sensible y de alta visibilidad.
El discurso de la diputada, centrado en denunciar expresiones que vulneran la dignidad de las legisladoras dentro del propio parlamento, no deja de ser válido, pero tampoco justifica una reforma constitucional que no introduce mecanismos distintos a los que ya contempla la legislación vigente. En realidad, lo que se observa es un intento de capitalizar políticamente un tema que genera consenso social, en un momento en que Alanís busca proyectarse como aspirante a la candidatura de Morena al gobierno de Michoacán.
La estrategia es clara: recurrir a un tema ya muy legislado, con amplio respaldo social, para presentarse como defensora de las mujeres y ganar reflectores mediáticos. Sin embargo, este tipo de iniciativas corren el riesgo de banalizar la lucha contra la violencia de género, pues la reiteración sin innovación transmite la idea de que se legisla más para la foto que para resolver problemas reales. Alanís, reconocida por su trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres, debería apostar por propuestas que llenen vacíos institucionales o que fortalezcan la aplicación de las leyes existentes, en lugar de insistir en lo ya aprobado.
En suma, la iniciativa parece más un movimiento de campaña que un aporte sustantivo al marco jurídico. La diputada se coloca en el centro del debate público, pero lo hace con un recurso repetitivo que evidencia exhibicionismo político. La violencia de género es un tema demasiado serio como para ser utilizado como trampolín electoral, y en este caso, la propuesta de Alanís confirma que la búsqueda de reflectores pesa más que la innovación legislativa.
DELINCUENTES DISFRAZADOS DE ESTUDIANTES
El caso de los normalistas de Tiripetío vuelve a exhibir la impunidad con la que actúan bajo el disfraz de la protesta social. El testimonio de una víctima que relata cómo, tras el robo de su unidad, le exigieron 60 mil pesos y terminó pagando 10 mil gracias a la presión de un colectivo, revela la mecánica de extorsión que se ha normalizado en esa escuela: retienen tráileres, camionetas y vehículos de empresas para negociar con los dueños a cambio de dinero.
La asignatura pendiente de las autoridades de seguridad y procuración de justicia es evidente, pues aunque en ocasiones los estudiantes son detenidos, más tardan en ser presentados que en ser liberados por gestiones políticas o pago de fianzas, y nunca se conoce de una sentencia firme contra ellos.
La pregunta es obligada: ¿cuándo se pondrá un alto real a estos abusos? Mientras tanto, los “heroicos” moradores de la normal siguen actuando impunemente, emboscados en la libertad de manifestación y protegidos por un sistema que les permite delinquir sin consecuencias.
MISCELÁNEA POLÍTICA
La regidora LUCILA MARTÍNEZ se queja de que en el Instituto de la Juventud Moreliana la convocaron… pero se les “olvidó” presentarla. Una falta de educación, sí, pero también un retrato fiel del peso político que hoy tiene el desdibujado PRD convertido en PRDM: tan fuerte que ni siquiera alcanzan a nombrar a sus integrantes.
Los lamentos de la regidora son la metáfora perfecta de un partido que insiste en mostrarse vigoroso mientras la realidad lo exhibe como irrelevante. Claro, también está la descortesía de los organizadores, que no supieron distinguir entre protocolo y grosería, más tratándose de una dama y funcionaria pública. Pero al final, lo ocurrido refleja que en la política local hay quienes ya ni siquiera logran hacerse visibles en los actos a los que son invitados.
La fotografía que circula con el senador RAÚL MORÓN OROZCO rodeado de “aliados” es más que una postal de convivencia: es el retrato de por qué su proyecto rumbo al Solio de Ocampo avanza con paso cansino. El viejo adagio “dime con quién andas y te diré quién eres” se cumple al pie de la letra cuando los acompañantes arrastran colas largas y bien documentadas, con historiales donde el poder público ha servido más para engordar bolsillos que para servir a la ciudadanía.
Esa es la mochila que carga MORÓN: un entorno que resta más de lo que suma. Si de verdad quiere apretar en la recta final, tendría que someterse a un proceso profiláctico en su círculo político, porque mientras siga rodeado de quienes han hecho del poder un negocio personal, su aspiración no será vista como alternativa seria, sino como continuidad de lo mismo que la sociedad ya rechaza.
En política, las imágenes hablan más que los discursos, y esta grita lo que MORÓN parece no escuchar. Claro, hay sus extraordinarias excepciones, pero en la imagen, también hay ausencias que ojalá fueran definitivas, nunca las lamentaría el senador.
Ahuizote Agencia de Información Ahuizote.com