18 de marzo del 2026.- Un ataque este miércoles a instalaciones iraníes en Pars-Sur, el mayor yacimiento de gas del mundo, ha provocado la amenaza iraní de acciones recíprocas contra las industrias petroleras de sus vecinos y una nueva perturbación en los mecados mundiales.

El yacimiento ocupa 9.700 kilómetros cuadrados, está situado en el mar en el golfo Pérsico y es compartido por Irán y Catar (la parte iraní se llama Pars Sur y la parte catarí Cúpula o Campo Norte). Pars Sur produce entre el 70-80 % del gas de Irán, que se usa para consumo interno y para la producción de fertilizantes.
El ataque ha afectado a depósitos de gas y partes de una refinería; los trabajadores han sido evacuados a un lugar seguro y los equipos de emergencia han tenido que controlar un incendio, según informan las autoridades del distrito costero de Asaluye, en la provincia de Bushehr (costa sur de Irán), citadas por las agencias iraníes.
Teherán culpa a Israel y Estados Unidos, pero ninguno de los dos países ha reconocido la autoría por ahora. Según la prensa israelí, Israel llevó a cabo el ataque después de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, lo pactara con el presidente de EE.UU., Donald Trump.
El bombardeo llega después de que Tel Aviv haya matado al jefe de Seguridad de Irán, Alí Larijani, y al ministro de Inteligencia, Esmail Jatib.
Irán anuncia ataques recíprocos
El Ejército iraní ha amenazado con responder de forma recíproca y atacar «infraestructura enemiga que antes se consideraba segura». Ahora, «el péndulo de la guerra» cambiará «pasando de batallas limitadas a una guerra económica a gran escala», ha comunicado el Ejército.
«A partir de esta noche, las demás líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensó que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para que cediera, se equivocó fatalmente en sus cálculos, pues esta acción le ha dado a Irán una baza crucial: la reciprocidad», ha advertido Irán.
El Ejército iraní ha recomendado a las personas que vivan cerca de instalaciones de petróleo y gas en Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Catar que se alejen de estos lugares porque van a atacarlos «en las próximas horas».
Horas después, Catar ha comenzado a evacuar la refinería de Ras Laffan, según informa Reuters.
Catar califica el ataque de «peligroso e irresponsable»
Catar ha criticado a Israel por este ataque, que considera «peligroso e irresponsable». El portavoz del Ministerio de Exteriores catarí ha recordado que el campo gasístico de Pars Sur es una extensión del Campo del Norte situado frente a la costa de Catar. Se trata de la misma bolsa de gas, repartida entre ambos países.
Atacar infraestructura energética constituye una «amenaza a la seguridad energética global, a los habitantes de la región y a su medio ambiente», ha subrayado el Ministerio.
Catar ya había cerrado su producción de gas natural licuado a causa de la guerra, lo que supone un recorte del 20 % en el mercado mundial, y cualquier daño a sus instalaciones podría extender el corte más allá del mes de mayo.
Emiratos Árabes ha condenado también el ataque contra Pars Sur en términos similares a los de Catar.
Además, a consecuencia del bombardeo Irán ha desviado el flujo de gas para consumo interno y ha suspendido el suministro al vecino Irak.
Se dispara el precio de los combustibles
A consecuencia del ataque y de las posibles reprealias iraníes, el precio del petróleo y del gas, ya altos a causa de la guerra, han experimentado un súbito repunte y las bolsas mundiales, que habían empezado la jornada con ganancias, se han dado la vuelta.
El crudo Brent, de referencia internacional, ha ganado más del 6 % hasta situarse casi en los 110 dólares por barril. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), ganó un 1,87% hasta los 98,01 dólares el barril.
Por su parte, en el mercado de gas de los Paíes Bajos (TTF Dutch), los futuros del gas llegaban a los 56 dólares y los superaban después del ataque.
El ataque y sus posibles repercusiones se suman al cierre del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula normalmente el 20 % de gas licuado y petróleo del mundo.
EE.UU. había evitado hasta ahora golpear directamente infraestructuras de producción de gas y petróleo, para no aumentar la crisis energética y el aumento de precios provocados por la guerra. Por ejemplo, EE.UU. bombardeó instalaciones militares en la isla de Jark, situada en el Golfo, pero se abstuvo de alcanzar el complejo industrial en dicha isla, un importante centro de exportación para Irán.
Ahuizote Agencia de Información Ahuizote.com