02 de marzo del 2026.- La organización chií Hizbulá, aliada de Teherán, ha entrado en el conflicto iniciado por EE.UU. e Israel contra Irán. La milicia de Hizbulá ha lanzado varios cohetes desde Líbano contra el norte de Israel, y las Fuerzas Armadas israelíes han respondido con bombardeos sobre territorio libanés.

Según el Ejército israelí, Hizbulá ha lanzado varios cohetes y drones contra el norte de Israel, que no han causado víctimas. Como respuesta, Israel ha bombardeado el sur del Líbano y la capital, Beirut, y ha ordenado la evacuación de 53 poblaciones del sur del país vecino.
Los ataques israelíes han dejado al menos 52 muertos y 150 heridos, según el Gobierno libanés.
Hizbulá ha reivindicado los ataques, que se han dirigido contra el sur de Haifa, como una «venganza» por el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, lider supremo iraní. «Nuestra respuesta es de legítima defensa», ha agregado el grupo libanés.
Muere el jefe de inteligencia de Hizbulá, según Israel
Las Fuerzas Armadas israelíes han asegurado haber matado al jefe de inteligencia de Hizbulá en un ataque en Beirut el domingo.
Israel ha asegurado que estaba preparado para el escenario de ataques desde Líbano «como parte de las operaciones de batalla dentro del marco de la operación Rugido del León», como han bautizado en Israel al ataque conjunto con Estados Unidos contra Irán del sábado (que EE.UU. ha llamado Operación Furia Épica).
El ministro de Defensa israelí ha amenazado directamente al secretario general de Hizbulá, Naim Qassem. «La organización terrorista Hizbulá pagará un alto precio por disparar contra Israel – ha escrito Israel Katz – y el secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, que ha decidido disparar contra Israel bajo la presión de Irán, es ahora un objetivo para ser asesinado». «Cualquiera que siga el camino de Jameneí, se encontrará con él en el infierno», ha añadido.
Hizbulá es el primero de los proxies o grupos satélites de Irán en Oriente Medio que se suma a la repuesta a los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán. Sin embargo, hay que recordar que desde el 7 de octubre de 2023, Israel no ha dejado de bombardear a la organización chií, que prácticamente ha descabezado, incluso pese a haber pactado un alto el fuego.
Los ataques contra Irán han provocado la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, además de varios altos cargos militares, dejando un saldo total de al menos 555 víctimas mortales. Irán ha respondido bombardeando a su vez Israel, donde hasta el momento hay nueve muertos, y los países de la región que albergan bases militares de EE.UU., como Arabia Saudita, Kuwait, Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos, con varias víctimas mortales, entre ellas cuatro soldados de EE.UU.
Líbano teme verse arrastrado al conflicto
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha calificado de «irresponsable» el ataque lanzado este lunes por Hizbulá y ha prometido no dejar que el país sea arrastrado a un nuevo conflicto, poco más de un año después del final de la última guerra.
«No permitiremos que el país sea arrastrado a nuevas aventuras y tomaremos todas las medidas necesarias para capturar a los autores, y proteger a la gente libanesa», ha agregado Salam.
Posteriormente, el Gobierno libanés ha declarado la prohibición de las actividades militares de Hizbulá y le ha exigido que entregue sus armas al Estado.
El sur del Líbano y los suburbios meridionales de Beirut han registrado en la madrugada de este lunes una oleada de desplazamientos. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN) ha informado de un «gran éxodo» de personas tanto desde el extrarradio capitalino como desde la región meridional del país.
Según ha podido constatar EFE, las carreteras para entrar a Beirut desde el sur permanecen colapsadas debido al gran número de vehículos en circulación.
Una huida similar se produjo al inicio de la guerra abierta con Israel a finales de septiembre de 2024, cuando alrededor de 1,2 millones de personas abandonaron en cuestión de días sus hogares, principalmente en el suburbio beirutí del Dahye, el sur del Líbano y el oriental Valle de la Bekaa. Aquella huida, que se prolongó durante más de dos meses, supuso la mayor crisis de desplazados en la historia de Líbano, según las autoridades.
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