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Artículo de Fondo “Repercusiones”, Por Samuel Maldonado (14-V-18).- Como militante y miembro fundador del llamamiento que hiciera el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en Octubre de 1988, que daría pauta para la fundación del Partido de la Revolución Democrática, participé en 1989 en una contienda interna para representar, dentro del nuevo partido, al candidato oficial del PRD a la presidencia Municipal de Morelia, resultando favorecido por el voto de los integrantes del naciente  partido político.

Durante la precampaña política en busca de la titularidad de esta importante posición, la prensa en lo general, obediente a los dictados de  las autoridades del Estado, arremetían fuertemente en contra del PRD, del fundador del mismo y de los candidatos no oficiales a las presidencias, pero particularmente  enfocadas en la capital del Estado. Los resultados finales fueron una gran sorpresa que no esperaba el oficialismo.

Ya como como autoridad, la guerra periodística contra las autoridades emanadas del PRD, pero principalmente contra el de Morelia, era impulsada oficialmente, pues el oficialismo no aceptaba haber perdido la Capital del Estado.

Como candidato, fui vilipendiado por una prensa que en ese entonces estaba totalmente al servicio del Gobierno de la República y desde luego, del Partido Revolucionario Institucional, mismas autoridades que no aceptaban el haber perdido la Capital y prácticamene el Estado. En Morelia, por fortuna, recibía la comprensión de una amplia mayoría de la población y logramos juntos terminar exitosamente  el ejercicio constitucional de 1990 a 1992.

Precisamente por esa difusión malévola del periodismo de la época, por la experiencia vivida en esos tres años, tomé la determinación de nunca hacer comentarios negativos en contra de ninguna de los autoridades estatales o municipales y he buscado, en forma permanente, el cómo participar en el mejoramiento y la solución de las problemáticas no solo del ayuntamiento en lo particular del municipio capitalino, sino del Estado en lo general. Por lo anterior, con alguna  frecuencia, por escrito o verbalmente, he expresado mis ideas directamente a las autoridades en turno, siendo aceptadas unas, otras rechazadas y otras más sin siquiera escucharlas ni conocerlas, lo que es natural en los asuntos políticos.

En 1989, el Partido Revolucionario Institucional tuvo a bien nombrar como candidato para la alcaldía de Morelia al Lic. Fausto Vallejo Figueroa y junto con otros candidatos, miembros de diferentes partidos, tuvimos un debate, que a la distancia del tiempo creo,  fue un poco acalorado y, ya como Presidente Municipal, algunos roces diplomáticos tuvimos con él.

Años después el Lic. Fausto Vallejo, tomó posesión como Presidente Municipal de Morelia y democráticamente ocupó el hermoso Palacio Municipal como cabeza de éste y luego, más tarde como gobernador del Estado.

Como Presidente de Morelia, lo visité varias veces, para expresarle lo que seguramente ya sabía debido a su trayectoria política. Morelia tenía –y tiene cada vez más- muchos problemas que yo consideraba, podían ser necesarias o importantes, por lo que llegué a sugerirle que  era necesario  realizar ciertas obras, siempre  escuchándome  en forma muy atenta; Algo que consideraba era importante era disminuir la tensión política entre los morelianos, dialogar o aprovechar las experiencias de los expresidentes, entender que los ciudadanos de la capital  pertenecíamos a Morelia y no a los partidos políticos y que de haber un acercamiento entre éstos, entendería la sociedad la importancia de los mismos y se buscaría por todos, calmar ánimos  impetuosos.

Le expresé que, como símbolo de unidad de los morelianos, se plantara, por los diversos dirigentes políticos, el Árbol de la Democracia, que hoy ha crecido dando sombra a todos los morelianos sin considerar clases sociales o políticas. Así se hizo y fraternalmente me solicitó que yo fuese el orador en ese sencillo pero importante acto.

AL margen de nuestras pertenencias a partidos políticos, cabe señalar que en cuantas ocasiones tenía la necesidad de comentarle alguna inquietud relacionada con Morelia, tuvo abiertas las puertas de la Presidencia e incluso las de casa de gobierno, escuchándome con mucha atención. El ex gobernador de Michoacán, además de su sensibilidad política, tiene un amplio conocimiento de lo que es la Administración Pública y suficientes amigos para hacer un magnífico papel al frente nuevamente del Ayuntamiento de Morelia.

No soy miembro de ningún partido político ni pienso enrolarme en alguno, por lo mismo, en las próximas elecciones constitucionales voy a votar por tres personas: Andrés Manuel  López Obrador, el Lic. Fausto Vallejo Figueroa, para Presidente Municipal  y por el nieto de quien fuera también Presidente Municipal, Rafael Ruiz, Bejar, quien aspira a ser Diputado Federal.

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