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Uruapan, Mich., agosto de 2017 (Por Antonio Aguilera).- El aguacate paso de ser el orgullo económico y el símbolo del progreso de Michoacán, a transformarse en un cultivo depredador, que consume toda el agua y arrasa con los bosques del estado. El desmedido crecimiento a costa de las zonas forestales del llamado “oro verde” y la voracidad de los productores, han provocado la mayor crisis ambiental en un siglo, tras provocar un incendio que en 2016 devastó más de 200 hectáreas de bosque en los emblemáticos cerros de La Cruz y la Charanda, que han representado por años el pulmón de donde respiran los uruapenses, y que cada año provoca decenas de incendios en todas las regiones de la entidad.

Por ejemplo, la cantidad de huertas de aguacate que rodean Uruapan, representa en los hechos un cerco de presión que se traduce en el abatimiento de miles de hectáreas de bosque de pino y oyamel en los montes, a tal grado que ya influye en un cambio forzoso en el clima, en donde la humedad y el calor atípico se han presentado en las últimas temporadas de verano, con incrementos jamás registrados con anterioridad.

Una “joya venenosa”

El aguacate tipo Hass ha logrado penetrar en los mercados de Estados Unidos y Asia con una utilidad neta a nivel nacional de 668.6 millones de dólares al año. Esta ganancia mantiene la producción de este frutal como el más redituable del estado y del país.

Sin embargo, esta historia de éxito es también un legado de consecuencias ambientales y de salud para los habitantes del estado que viven en zonas aledañas a donde se encuentran las huertas de aguacate.

Dos investigaciones de institutos académicos de renombre dan cuenta de las consecuencias que conllevan la expansión del producto agropecuario principal de exportación del estado.

Por una parte, la UNAM campus Morelia, a través de los centros de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) y de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco), revelan que la superficie estimada de siembra de aguacate al 2015 es de 160 mil hectáreas, y que en los últimos 37 años se ha incrementado hasta en 10 veces del área del cultivo de aguacate desde 1974.

Por su parte, la investigación Impactos ambientales y  socioeconómicos del cambio  de uso del suelo forestal  a huertos de aguacate en Michoacán realizada por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) con sede en Uruapan, señala que la producción se incrementó en el último lustro de 907 mil 439 a  un millón 162 mil 429 toneladas. En este periodo la participación del estado de Michoacán aumentó del 83.3 al 85 por ciento de la superficie cultivada y del  87.6  al  88.1 por ciento  de  la  producción  nacional. Dicho incremento también ha representado un acelerado cambio de uso del suelo forestal a la producción de aguacate, al grado de provocar un gran deterioro de los ecosistemas forestales del estado de Michoacán, que se manifiesta en un proceso de deforestación de 500 hectáreas anuales.

@gaaelico

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