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Columna Política “elquenocae…”, Por Leopoldo G. Arenas (17-VII-17).- El día de ayer se celebró en Venezuela un acontecimiento histórico; la población acudió de manera solidaria a expresar su conformidad o no, con la convocatoria emitida por el gobierno dictatorial de Nicolas Maduro para elegir de nueva cuenta un cuerpo constituyente que dote de una constitución a modo al tirano.

Con una organización sencilla, la oposición venezolana, logró sacar a las calles a participar en este ejercicio democrático, a más de siete millones de ciudadanos.

Personas comunes y corrientes, hermanadas por el hambre y la crisis originada por el afán de poder de una supuesta izquierda, misma que justifica los problemas bajo la excusa del imperialismo norteamericano y la explotación capitalista de los ricos sobre los pobres.

La realidad es otra, no se puede manejar un país ni ninguna institución regalando dinero, eso es básico, los fondos sobre los cuales se operan programas sociales de asistencia, tienen que salir de algún lado, ya sea por impuestos, por contratación de deuda o por incremento de la masa de dinero circulante, no existe otra manera; las tres son complicadas, un incremento de impuestos, desacelera la inversión y desestimula la producción al incrementar el costo de los artículos, la contratación de créditos que no se utilicen en inversión de capital (esto es para crear infraestructura o nuevas líneas de producción) con llevan aparejada una crisis económica, como ejemplo tenemos lo ocurrido en México en los años 80´s y 90´s y como está ocurriendo en Veracruz al día de hoy, el incremento del circulante es dinero sin respaldo internacional, en pocas palabras es dinero de juguete, Luis Echeverría lo intento en los años 70´s y fue el origen de todas las crisis vividas en nuestro país que marcaron a las generaciones que hoy son adultos entre los 30 y 50 años de edad.

Las políticas económicas aplicadas por el gobierno Venezolano durante los últimos años, son la tormenta perfecta, han incrementado los impuestos, desestimulado la inversión privada, nacionalizado y expropiado empresas, solicitado créditos internacionales sobre la garantía de sus recursos petroleros, incrementado la cantidad de dinero circulante y aumentado de manera indiscriminada los salarios de burócratas y militares.

Hoy Venezuela está en banca rota y su gobierno intenta mantenerse en el poder por todos los medios, incluyendo la intimidación y si es necesario, la participación de sus fuerzas armadas en contra de su propia población.

Nicolas Maduro y sus secuaces tienen una venda que les impide observar la realidad, se transformaron en la cúpula de poder de un régimen totalitario y se niegan a perder sus privilegios que tienen al utilizar el país como su feudo personal.

Lo lamentable es que esta misma situación se ha vivido en los países de Latinoamérica que han confiado en las alternativas progresistas; Argentina incurrió en suspensión de pagos, su producción se derrumbó y tuvieron que sacar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para evitar el colapso nacional. En Brasil a partir del Gobierno de Lula, todos se han visto involucrados en escándalos de corrupción, la economía se estancó y dejó de ser destino de inversión internacional productiva, hoy México está a punto de rebasarlo como la principal economía de América latina. Bolivia no ha podido generar bienestar a su población marginada y la inversión privada está estancada, hoy es comparable con un país del centro de África. En Nicaragua, la revolución Sandinista, solo sirvió para llevar al poder a la familia del presidente Ortega, misma que se comporta como una familia de jeques árabes, utilizando los recursos públicos en su beneficio y de la manera más idiota, los hijos pasean por el mundo, montan espectáculos de arte, filman películas y se creen los creadores de una nueva época renacentista.

Mientras esto sucede con nuestros hermanos del sur, hoy los mexicanos, le seguimos el juego a nuestro propio Mesías, hoy la población anhela la crisis económica de Venezuela, la corrupción de Brasil, los berrinches de Cristina y el regreso a la prehistoria de evo Morales; hoy México le sigue el juego a Andres Manuel y se precipita al abismo.

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